miércoles, 17 de febrero de 2010

El cuento sobre la madre mexicana

Habìa una vez un hombre que sufrìa de celos incontenibles hacia su mujer. No era que la mencionada antes le diera motivos ante èl ò la sociedad, jamàs tuvo o encontrò indicios de tal traiciòn (por asì nombrarlo). El susodicho era màs bien del tipo inseguro y desconfiado, aunque se pensaba el mismo como un ser dotado de poderes premonitorios.
-No es que me engañe con otros hombres, mìrenme, si estoy hecho a imagen y semejanza del Dios, soy un ser divino por naturaleza, pero es que es un presentimiento. Les decìa siempre el muy ateo a sus amigos.
-Mì madre me dijo desde pequeño, hijo, nunca confìes en las mujeres, la mujeres son malas desde el nacimiento, son la manzana de la discordia, ya vez lo que le paso al buenazo de Adàn. Escùchame atentamente, hijo, cuando seas grande y tengas una mujer a tu lado, que no estè contigo en ese momento y comienzes a sentir golpes en el estòmago, casi como cuchillas que se te encajan violentamente y no entiendas por què, empieza a preocuparte, lo màs seguro sea que la mujer te estè engañando con dos o tres hombres màs. Sin duda. Y lo digo yo porque soy tu madre. Yo que te llevè durante nueve largos meses en mi vientre, con mareos y naùseas y vòmitos. De cierta forma estamos ligados invariablemente, mijito. Lo que te pase a ti lo me pasarà a mì. Si sabrè yo como son las mujeres. ¿Y còmo es que lo sè... pues por que soy tu madre y te quiero. Ademàs una madre nunca se equivoca. Hàzme caso y ahora còmete ese chorizo con huevo que se enfrìa.
El hombre a menudo que su mujer se ausentaba lo invadìa una extraña sensaciòn de desconfianza, incertidumbre y cuchillas atravezando su pecho, sentimiento que su madre le habìa heredado durante su infancia, era entonces cuando los celos lo cegaban y comenzaba a imaginar a su mujer en mùltiples situaciones de infidelidad, a veces miraba en sus fantasìas a sus propios amigos en orgìas con ella y sus amigas (de la mujer) en indescriptibles posiciones sexuales. Que dicho sea de paso èl consideraba a sus amigas unas locas golfas sin marido cuya meta en la vida era sonsacar a la mujer y hacer asì miserable su existencia.
Durante el resto de su vida sufrìo y guardo en silencio sus insanos pensamientos de celos por carencia de pruebas de infidelidad, ademàs de autoconsiderse psicològicamente desequilibrado. Ignorando que sus presentimientos siempre fueron exactos. Y asì viviò y sufriò engaños de tipo eròtico-sexual infinitamente.
Fin

4 comentarios:

  1. que le hagan a esto una adaptación a película, la manden a competir por el oscar, y México se pueda sentir orgullo de ello

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  2. inspirado en el film español maldito bastardo.

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